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La Coctelera

K I N O raggio

Cuaderno de cine

22 Enero 2006

Interior noche

Te lo he dicho con el miedo,
Te lo he dicho con la alegría,
Con el hastío, con las terribles palabras.
Luis Cernuda

Ambos estaban recostados. Callados. Miraban el ventilador que pendía del cielo raso. Sus aspas. Habían hecho el amor ~y la cama revuelta~

Él estiró el brazo y alcanzó un cigarrillo. Se disponía a fumarlo cuando Beca lo interrumpió:

- Me encanta verte fumar.
- ¿Ah?
- Cuando lo haces te imagino como uno de esos cowboys de las películas. Tienes la pinta, ¿sabes?
- A mí nunca me gustaron los westerns. Sólo indios contra vaqueros y de vez en cuando una mina de oro. Ah, y zarzaparrilla; eso nunca falta.
- ¿No te gustan los de Sergio Leone?
- Nada que involucre a Clint Eastwood puede ser bueno, Beca.
- A mí sí me gusta Clint Eastwood. Claro, no me gusta cuando hace el papel de Harry Callahan, pero en los westerns de Sergio Leone me llama la atención. ¿A quién pondrías en su lugar, André? No me vayas a decir que a John Wayne, ese tipo era una tapia.
- Qué va. No pondría a nadie. No me importan los westerns. Y deja ya de hablar ridiculeces.
- ¿O qué?
- O me tiro un pedo en tu cara.
- Asqueroso.

Ella se cubre el rostro con una almohada.

Silencio.

...

- ¿En qué estás pensando?
- En que eres un idiota.
- ¿Y qué más?
- En que cada vez que lo hacemos me siento muy feliz.
- Eso está mal.
- ¿Ya vas a comenzar a hablar como mi madre?
- No seas tonta.
- ¿Entonces a qué te refieres?
- A que cada vez que terminamos tú dices que te encantó.
- ¿Y qué es lo que esperas que diga? ¿Que no siento nada?
- Ya. No me prestes atención. Estoy hablando por hablar.
- Qué imbécil eres. ¿Por qué mejor no le hablas por hablar a la otra Beca? Quizá ella te aguante. Yo no tengo ganas.
- ¿Otra vez te dividiste?
- Sí. Estoy en la cocina.
- Me gusta cuando te divides.
- ¿Te gusta que me divida o te gustan las referencias a Woody Allen?

Él se incorpora y camina desnudo.

El gato lo mira.

L a s i r e n a d e u n p a t r u l l e r o a l e j á n d o s e.

- Hola. ¿Qué hay?
- Nada nuevo. La otra Beca te aborrece. Para variar.
- Tú no me aborreces. Me quieres mucho que es distinto.
- ¿Te quiere mucho o te quiere demasiado?
- Demasiado, creo yo.
- Sí. Yo también lo creo. Y no te lo mereces. Eres un hijo de puta.
- Lo sé.
- ¿Y por qué sigues con ella?
- Porque me gusta tu culo.
- Fetichista de mierda.
- No exactamente. A mí sólo me gusta tu culo. Un fetichista tendría fijación con el culo de la vecina también, o con el de tu padre.
- Es lo mismo. Tú eres un fetichista de mierda.

Risa de hombre.

Él se incorpora y coge un durazno de la fuente de frutas. Lo muerde… el jugo del durazno resbala por sus comisuras.
- Me gusta hablar contigo. Eres más cruda que tu otra tú.
- A mí no me gusta. No te soporto. Cuando termines de comer ese durazno, me vas a jalar hacia ti y me lamerás sobre esa mesa. Y vas a besarme con tu aliento asqueroso, oliendo a durazno.

Risa de hombre.

- Clark Gable tenía mal aliento y besó a todas: a Vivien Leigh, a Jean Harlow, a Marilyn. Y en la vida real se acostaba con Carole Lombard. Carole Lombard era preciosa. Es una lástima que muriese tan joven.
- ¿Por qué hablas tantas estupideces? ¿A ti qué carajo te importa la muerte de Carole Lombard? Tú no sientes nada por nadie. A ti sólo te importan los culos y joderle la vida a Beca. ¿Por qué se la jodes?

Silencio.

- Porque todo el mundo necesita joderle la vida a alguien al menos una vez.
- Eso es mentira.
- Piensa lo que quieras.
- Eres un maricón.
- No soy maricón. Y está mal que me tildes de marica cuando lo que quieres decir es que soy un cobarde.
- Eres un maricón.
- Está bien. Llámame como quieras, pero ten en cuenta que son conceptos distintos, y que a un maricón no le gustaría que me compararas con él.
- ¡Beca debería subirse a un helicóptero y abandonarte en un muelle como si fueras Giancarlo Giannini!

Risa de hombre.

- Sería genial. Y luego podría gritarle desde abajo: “¡Porca putana!” Oye, pero en esa película el catalizador no era la cobardía de Giannini, que hasta donde yo recuerdo era inexistente, sino la lucha entre clases. Giannini y Melato. El proletariado contra la alta burguesía. Nuevamente, el pobre sale perdiendo, y en esa cinta pierde por partida doble: Gianinni no sólo continúa siendo un marinero miserable sino que además se queda sin la única mujer que puede hacerlo trascender, en este caso, sin Mariangela Melato.
- Giannini tenía una esposa. Él pudo haber trascendido con ella.
- Esa mujer era tan miserable como él. Dos miserables jamás llegarán lejos. Si esa película se hubiera alargado por cinco minutos más, la secuencia final hubiera sido el suicidio de Giannini luego de haber estrangulado a su esposa.
- Vaya, por fin dijiste algo coherente.
- ¿Te gustó la secuencia del suicidio? Qué morbosa eres, Beca.
- No. Lo que me parece extraordinario es que hables sobre parejas miserables porque eso es lo que tú y Beca son: un par de miserables.
- A mí me sorprende que hables así de Beca. Al fin y al cabo, Beca eres tú.
- Decir que Beca es miserable y que ama a un miserable no es hablar mal de ella; es decir la verdad.
- Amor… ¿Le llamas a esto amor? Por Dios, Beca, el amor es recíproco. Tú sabes muy bien que nunca te he amado. Deberías prestar atención a tu madre. Ella te lo ha dicho repetidas veces: yo no te convengo. Es más, no soy yo quien te busca. Tú vienes a mi casa porque te da la gana. Dime, ¿cuándo fue la última vez que te llamé? ¿Tres meses? ¿Por qué no buscas un novio que te quiera? ¿Quieres amar? Pues cásate y empieza a parir.

Si esta fuera una película de Woody Allen, este sería un buen momento para el monólogo de Woody. Woody diría algo así:

“There’s an old joke. Uh, two elderly women are at a Catskills mountain resort, and one of ‘em says: ‘Boy, the food at this place is really terrible.’ The other one says, ‘Yeah, I know, and such… small portions.’ Well, that’s essentially how I feel about life. Full of loneliness and misery and suffering and unhappiness…”

Luego citaría a Freud,

dialogaría sobre un libro de Jorge Luis Borges, una película de Bergman,

no se atosigaría cuando llegase el momento de decir:

Nueva York

Nueva York

New York:

Brooklyn, Queens, Manhattan…
Catskills

Ella vuelve a su cuerpo.

Él chupa la pepa del durazno.

En este punto, la historia se funde en negro.

Relato inédito, Salvador Luis, 2003

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Sobre mí

Salvador Raggio | Lima, 1978 | Director de cine y guionista (University of Miami, donde también estudió Literatura). Ha sido alumno de Fred Goldberg (Jefe de campaña de películas como 'Some Like It Hot', 'Midnight Cowboy', 'The Last Tango in Paris', 'Annie Hall'), y de Paul Lazarus III (ex agente de Woody Allen). Ha ganado premios como director y guionista y editado la colección de cuentos cinematográficos 'Banda Aparte'. También preparó talleres de Introducción al Cine y Guión Cinematográfico para la fundación Pro Art International. Dirige la revista de literatura 'Los Noveles', cuando se hace llamar Salvador Luis. >>>>>>E-mail: salvadorluis@salvadorluis.net ----------------------------------------- Todos los textos (c) Copyright Salvador Raggio

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